No puedes huir de nosotros, y lo sabes.
Da igual cuánto lo intentes, cuántas pastillas tomes al día, cuántas mentiras te digas frente al espejo. Siempre estaremos ahí para recordarte la verdad.
No, no somos tu conciencia; no, no somos pura fantasía. Somos reales, tan tangibles como el resto de tu vida, y no puedes acallarnos a base de de Fármacos. Al final, lo sabes, siempre acabamos volviendo, más fuertes, más resentidos y más crueles.
Y tú... Tú solo rezas para que nos callemos, te tapas los oídos y finges no poder oírnos. Pero, ¿sabes qué? Que no puedes dejar de escucharnos. Porque si no te
Aunque seamos
¿Cómo huir de tu peor enemigo, si vive en tu cabeza?